jueves, 27 de diciembre de 2012

XXXVIII



Charla con literato

a Pablov

Luces doradas y vapor veraniego
Hojas secas, escritas, firmadas por…
Poema mirada, sonrisa borrosa
Cercano lejano, somnolencia por volver

Tiempo troquelado, ansiedad minando neuronas
Movimientos falsos, espacio personal añorado
Querer, sentir la vida que no está
Ladran mis manos por vos

Mapa de guerra quemado, nirvana en construcción
Harén de pandoras, sentimientos congelados
Indeterminado a seguir indeterminadamente
Abismo futuro, futuro abismo

Caída liberación, alas de emergencia

Nicolino
06/12/12


lunes, 10 de diciembre de 2012

XXXVII



Mezcla


"Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus"
Horacio Ferrer

Diálogos de tiempo, chances o dimensiones perdidas.
La divinidad más humana, la lucha de adentro y afuera.
Los ojos perdidos, las huellas indelebles, bellos resultados trastocados. 
Engranajes oxidados, el silencio buscado, la paz y el cambio prometido. 
Incertidumbre corporal, nuevas y viejas melodías, algo (mucho) por venir.

Cuerpo a la intemperie, sensaciones secas que buscan lluvia
Ojos mal cerrados, cambios falseados a último momento
El doble filo de siempre en la mente y en el alma, ofrenda nunca cumplida
Placer de serenidad encadenado
En búsqueda del desequilibrio que potencie mi punto de inflexión

Celdas a medio abrir, demonios prófugos
Colchón oscuro, vasija de mente expuesta, sensible
No vendrá, no se acercará
Confrontación entre mi voluntad y mi pasado
Mi calesita bizarra, carne de colores

Mezcla rara, sutil y desprolija

Nicolino

02/12/12

jueves, 19 de julio de 2012

XXXVI


Un poco de alergia mezclada con insomnio, Doyle y Bajtin revisitado.

Problema del gran tiempo

El límite a sus palabras pasa a ser el límite de mis acciones. Mi barrera defensiva se pone en mi contra y me hace tambalear entre monólogos de llantos y abrazos caninos. Acaricio cada recuerdo como si fuera lo último en lo que quisiera pensar antes de continuar la ficción de fingir olvidar. Una sensación sobre la que se ha escrito tanto, indefinible, devastadora, resurrecciones a la vuelta de la esquina. Me hundo en la bipolaridad mientras contemplo cenizas mojadas por lágrimas. Busco la atención de siempre en los mismos lugares errados, firmando rendiciones y bebiendo de mi credulidad infinita. La aguja diferente, apunta y marca, una gotita sube por mi brazo y se pierde en mis labios. Un sabor en el tacto que secuestra lo reciente y lo disuelve en almohadas que actúan llenas de ojos.
La relectura de un testamento en lugar y tiempo equivocados. Las pausas no hechas vuelven y pasan su factura, colectan su deuda torturando la inmortalidad anímica de un enamoramiento sutil. Borrar, borrar la empiria, limpiar las huellas, soy la escena andante de su crimen. Desincronizaciones de aquí y de allá, pequeñas prisiones de inseguridad y la levedad agraciada de nuestras deidades bohemias. La casa vuelve a ganar, los olvidados festejan mis deudas de siempre. Los artesanos me consuelan con recuerdos modificados mientras descanso de un laberinto ya explorado.
Los puntos de cierre me miran, exigen lo que no puedo darles. Provocar lo que no se sabrá controlar: un encuentro de simbiosis anhelada en pasillos finalísticos. Pisadas frescas y mucha niebla en mi tercer ojo para perseguir a la fugitiva que yo mismo creé.

Nicolino
19/07/12

jueves, 14 de junio de 2012

XXXV


El peligroso vínculo entre realidad y ficción mediado por una escritura que abre y cierra un algo del que nunca se sabrá su forma. Puntos de cierre sin suspenso.


La ilusión de la observación participante


Never before was I to delight a suchlike chef d'oeuvre,
Its mere presence imposes a taciturn remaining on me
Philip Breuer


Talismanes quebrados en pasillos silenciosos auguran gritos apagados en ascensores solitarios. Tus secretos no compartidos se vuelven bombas de tiempo entre mis engranajes mentales. Nuestra extraña guerra que no termina, ¿será el miedo nuestro enemigo en común?
Un pequeño desierto divide, nos distancia y, a la vez, nos tienta hacia algo indefinido. Los circulitos de dolor me hacen repetir, busco miradas fuera de foco cultivando promesas podridas.
Los ojos en tu nuca me mantienen en un vuelo confuso, me olvido de intentar no hacer nada. La imagen cegadora -creación egoísta de mis fantasmas artesanos- que baila y baila con la culpa de siempre y nunca (los problemas territoriales…).
El pasado -y sus entes- y el futuro -y sus oráculos- se mezclan en nuestra escritura caótica. Un presente de calor que ayuda y perjudica, cuerpos que piden desfragmentar la mente. Una toma de conciencia que no alcanza, el ojo de mi mente me declara prófugo mientras corro hacia el vacío de tus palabras. La lejanía y mis ganas inquilinas, explosiones redundantes llenas de ignorancia y traición.
Ilusión que negocia la visión, mi vieja reliquia de plata gastada nubla los implícitos y tergiversa las palabras. Tus intereses en letra chica y mi inocencia inagotable desparramados en nuestro camino asaltado por escritos, canciones y polaridades. Un camino forjador de vicios estirados, repetidos y condenados a perder su sabor en el sin tiempo cotidiano.
El punto arquimédico demorado ocasiona la supernova de siempre. Tus particularidades eternizables se pulverizan en mis noches licuadas, juicios amargos que condenan tus representaciones, tus infinitos nombres a su eterna oxidación.
Recuerdos (pequeños) y deseos (grandes) prontos a ahogarse junto a mis lágrimas ferneteras, mientras con-tem-ple perdidamente alguna cálida luna de invierno.


Nicolino
14/06/12

miércoles, 6 de junio de 2012

XXXIV


Cuando cierta palabra choca durante todo el día, la noche espera el momento justo para avisarte cuando vomitar todo eso que llevás adentro de la mente y que esa palabra cataloga.

Trece veces no miedo

Miedo que es eternidad, promedios de semestres repetitivos y augurios dorados.

Miedo que es imán, magnetismo de tragedias exageradas.

Miedo que es bronca, ceguera eterna de raíces mal cortadas.

Miedo que es círculo, inicios adictos a los mismos finales de siempre.

Miedo que es alegría, risas subtituladas en idiomas desconocidos.

Miedo que es cadena, eslabones frágiles de venas tristes.

Miedo que es desesperación, piedras conocidas y pies sangrantes.

 Miedo que es olvido, charlas entre oídos sordos y cómplices.

Miedo que es cambio, contrahegemonía sentenciada a ser absorbida.

Miedo que es sueño, noche postergada de ojos sellados.

Miedo que es luz, sombras cercanas de resolución.

Miedo que es rostro, romboide de plata infinito y repetido.

Miedo que soy, eterno imán de bronca circular y de alegría débil que configura el olvido de cambiar y los dulces sueños de ese rostro infinito.

Nicolino
03/06/12